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La fobia y la metáfora del asma

Sufrir una crisis fóbica, una crisis de pánico, o de angustia, puede equipararse a sufrir una crisis asmática. En realidad, esta fantástica metáfora no es mía (ya me gustaría) sino del psiquiatra francés Christofe André. Veamos:

André realiza esta equiparación, de una forma muy acertada, pues entiende que las fobias son una disfunción del mecanismo de defensa del miedo. Detrás de la emoción física y mental del miedo existe todo un sistema de procesamiento que nos permite detectar la existencia de un peligro para nuestra supervivencia y alertarnos para que hagamos algo; a la vez que fomenta el aprendizaje: grabando de un modo intenso la experiencia vivida para recordarla en futuras ocasiones. El mecanismo del miedo es un sistema de alarma imprescindible para nuestra supervivencia. El ejemplo es claro: imaginemos que caminando de noche hacia nuestra casa, escuchamos unos pasos detrás de nosotros; se activa entonces la punzada del miedo (punzada mental pero también física), y a partir de ese momento entendemos que aquella alerta es prioritaria. Nuestros recursos mentales se enfocarán hacia una mayor agudeza de los sentidos, una mayor velocidad mental para procesar la información, un estrechamiento de la atención hacia otros datos irrelevantes en ese momento, etc; a la vez que nuestros recursos físicos se prepararán para la acción: nuestra respiración se acelerará, también nuestro pulso, y nuestros músculos se tensarán, etc. Ha sido la emoción del miedo quien, de todos los sonidos que había en el ambiente, ha marcado “el sonido de los pasos” como de especial importancia y le ha dado un sentido “cuidado, puedes estar en peligro, mantente alerta”.

Muchas veces la respuesta al miedo es prepararnos para la acción, pero no siempre. “Aquel horror le hizo quedarse petrificado, no podía mover ningún músculo…pensó que debía escapar de allí, pero el cuerpo no le respondía…”. Hay situaciones que dan miedo para las cuales es mejor no moverse (arañas, alturas, …). Aunque este aspecto de las distintas respuestas motoras a la emoción del miedo correspondería a otra entrada del blog.

Volvamos a André y a su sistema de alarma. Son muchas las personas que sufren por miedos injustificados. Digamos que el sistema alerta de la existencia de un peligro, cuando en realidad esa alerta no se corresponde con las circunstancias del entorno. Muy parecido a cuando la alarma de un coche se activa sin que nadie lo haya intentado robar. A estas alertas desproporcionadas, en el caso de los miedos, las llamamos fobias. El ataque fóbico puede ser específico hacia un agente concreto: arañas, perros, sangre, tormentas, espacios cerrados, espacios concurridos, la atención de la gente; o puede ser muy inespecífico como el acceso de pánico o de angustia. Simplemente la activación del mecanismo del miedo no corresponde al estímulo que lo originó, no es adecuada en su intensidad, y no surge en el momento oportuno. Por ejemplo: para un niño de 2 años es útil tener miedo a los extraños y si otra persona (incluso un familiar: un tío, un abuelo, etc) le intenta coger o se dirige a él directamente, el niño huirá, se esconderá o llorará alertando a su mamá. El miedo le dice “cuidado…eres pequeño y vulnerable…mantente cerca de mamá”. Todo muy útil. Pero de que le puede servir a un adulto sufrir un ataque fóbico ante una comida con compañeros de trabajo: no corresponde al estímulo (la mayoría de comensales son amistosos), no es adecuado en intensidad (bloqueo mental, sudoración, temblores, taquicardia, sensación de ahogo, y necesidad imperiosa de escapar de la situación), y no surge en el momento temporal oportuno (quizá fue útil en la infancia pero no con 30 años). Es la desproporción entre la respuesta de miedo y la realidad lo que define los ataques fóbicos, de pánico o de angustia.

Y aquí cito la metáfora que propone Chritofe André al buscar otros sistemas de defensa de nuestro organismo que se hagan disfuncionales y al fallar puedan comportarse de forma dañina para uno mismo: “el reflejo de la tos…si estamos en un ambiente cargado de humo o polución, se disparará el mecanismo de la tos: surge a raíz de un espasmo bronquial (nuestros bronquios se contraen para evitar la entrada de sustancias tóxicas) y las contracciones de la laringe son para rechazar posibles cuerpos extraños. La tos es útil porque nos indica que debemos abandonar ese lugar y está protegiendo nuestros alveolos pulmonares. Pero una crisis asmática provocada por unos miligramos de polen de las flores es una reacción de alarma inútil: ese polen no supone ningún peligro. El problema aquí no se encuentra en el entorno sino en nuestro sistema inmunológico. La dificultad para respirar y la tos seca agotadora del asmático en crisis son más tóxicas que útiles. Lo mismo sucede con el miedo”. ¿Existen más ejemplos? En realidad muchos dentro de las llamadas enfermedades autoinmunes.

Me gusta mucho esta metáfora pues entiendo que, a estas alturas del conocimiento médico, nadie se culparía por padecer alergia al polen o dejaría de ponerse en tratamiento al sufrir de ataques asmáticos. Sin embargo, hoy, todavía son muchas las personas que esconden sus padecimientos fóbicos, se avergüenzan de ellos, limitan sus vidas hasta extremos insufribles, y se sumen en procesos de desmoralización y pérdida de autoestima bajo autoreproches de debilidad, timidez, culpa, etc. Quizá una de las principales dificultades para tratar un cuadro de ataques fóbicos o de pánico sea la barrera que nos autoimponemos para iniciar el tratamiento (cerca del 70 % de personas que lo padecen nunca han consultado, y cuando lo hacen suele haber una media de más de 5 años desde que se inició el problema hasta que se realiza la consulta).

¿Haríamos lo mismo si el síntoma fuese una celiaquía, una dermatitis, una tiroiditis…un asma?

Un abrazo!!

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3 Respuestas a “La fobia y la metáfora del asma

  1. Yo he padecido ansiedad con ataques de pánico y agorafobia desde hace 4 años,fui a la psiquiatra de la seg.social y me mando medicacion he estado muy bien ultimamente durante casi un año(sin tomar nada)ahora de repente he vuelto a tener bastante ansiedad con pánico y me vuelve a costar hacer cosas que ya hacia con normalidad,he ido al medico de cabecera y me ha mandado de nuevo medicacion y que vuelva en 6 semanas y cita con vd para el 27 de agosto,mi pregunta es si la medicacion que me ha mandado es correcta,me ha mandado escitalopram de 15mg que la tome entera cada noche y lexatin hasta 3 al dia si me veo muy agobiada;cuanto tiempo puedo estar tomando lexatin,lo debo tomar a diario o solo cuando me dé la ansiedad y el escitalopram yo ya lo tomé antes pero debo empezar con la pastilla entera o ir aumentando poco a poco prque me estoy tomando la mitad de la de 15mg.Muchas gracias por su atención y si me puede recomendar algo para disminuir la ansiedad tecnicas,recomendarme algo que me venga bien se lo agradeceria.Un saludo.

    • Hola Monica. Siento el retraso en la respuesta. Me has pillado de vacaciones. La medicación que te ha prescrito tu médico es correcta: por un lado te ha pautado una benzodiacepina (lexatin) que anestesia de forma transitoria la ansiedad mientras va haciendo efecto la medicación serotoninérgica (escitalopram) que suele ser bastante más resolutiva a largo plazo para el trastorno de pánico. Por lo tanto, deberías tomar lexatin hasta que haga efecto escitalopram (1-2 meses) y luego retirarlo poco a poco. En cuanto al escitalopram, ya te funcionó en otra ocasión, por lo que ha hecho bien tu médico en volver a utilizar el mismo medicamento; y el empezar a tomar 1/2 comprimido unos días es para ir logrando una mejor tolerancia a los efectos secundarios. En cuanto notes esa tolerancia puedes tomar el comprimido entero. Por último, no olvidaría que aunque los medicamentos son muy útiles (sobre todo al principio), lo indicado sería conseguir que pudieses lograr afrontar el trastorno sin ellos puesto que es la forma de evitar que aparezca una y otra vez. De momento me quedaría con el mensaje que de ya conseguiste estar durante casi un año sin síntomas y sin tomar nada…es decir, ahora ya sabes los síntomas antes o después pasarán, que no debes perder la calma, no debes asustarte por tenerlos (simplemente aceptar con naturalidad que la enfermedad ha vuelto a reaparecer pero que de nuevo se pasará), que dentro de lo posible (sin forzar nada para no dañarte) no debes caer en las evitaciones (pues entonces volverá la agorafobia), ni en los pensamientos exagerados o catastróficos….pero si te parece de todo esto hablaremos en consulta. Te espero el día 27. Un saludo.

      • Llevo tomando medi de 15mg de escitalopram una semana me empiezo a tomar la entera y sigo entonces tambien con el lexatin(me tomo 2 al dia);aunque me tomo la medicacion a veces me viene el super-agobio como digo yo sobre todo por la mañana que me dá dolor de estomago y harcadas,el caso es que segun pasa el día me voy animando más y por la noche seria capaz de hacer cualquier cosa me siento muy bien.Una pregunta,a mi me empezo esto con 15 años por primera vez,lo supere pero siempre he tenido ese miedo de fondo que me ha condicionado,es posible que no sea algo solo psicologico que sea tambien fisico por alguna carencia o algo….porque son muchos años ya y paso unas epocas muy malas,otras algo mejores y las mejores que por desgracia son menos.Es que esto me condiciona a la hora de ocio,buscar trabajo,etc…etc…y me crea bastante frustracion porque no termino de entender porque me sucede esto a mi.Me he comprado una bicicleta para hacer deporte porque dicen que es muy bueno para quemar energia y estar mejor animicamente.Muchas gracias por tu paciente atencion.

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